William Maddux y Adam Galinsky querían poner a prueba con datos una idea sostenida sobre todo por anécdotas (muchos escritores y artistas famosos produjeron sus mejores obras viviendo en el extranjero): ¿vivir en otro país realmente vuelve más creativa a la gente, o simplemente atrae a personas que ya lo eran de partida?
El experimento: el problema de la vela y una negociación con solución oculta
En el primer estudio, 205 estudiantes de un MBA a tiempo completo intentaron resolver el problema de la vela de Duncker: fijar una vela a una pared usando solo la vela, cerillas y una caja de chinchetas, sin que gotee cera, donde la solución exige darse cuenta de que la propia caja puede servir de soporte. Los investigadores midieron cuánto tiempo había vivido cada participante en el extranjero y cuánto había viajado, por separado.
Solo el tiempo vivido en el extranjero predijo resolver correctamente el problema, no el tiempo de viaje turístico, incluso controlando edad, género y nacionalidad. Un segundo estudio, con 108 estudiantes en una negociación que solo se resolvía bien encontrando una solución creativa más allá del precio, replicó el mismo patrón controlando además los cinco grandes rasgos de personalidad: de nuevo, solo vivir fuera predijo alcanzar un acuerdo creativo.
El mecanismo: adaptarte a una cultura nueva, no solo visitarla, entrena la mente
El factor que explicaba el vínculo no era la simple exposición a un país distinto, sino el grado de adaptación: cuánto había ajustado cada persona su comportamiento y su forma de pensar a la cultura local mientras vivía allí. Vivir fuera obliga a descubrir que un mismo gesto puede significar cosas opuestas según el marco cultural (dejar comida en el plato es cortesía en algunos sitios e insulto en otros), y ese descubrimiento repetido entrena la costumbre de sostener varios marcos de interpretación a la vez.
En un tercer estudio, los investigadores pidieron a personas que ya habían vivido en el extranjero que recordaran por escrito esa experiencia (frente a recordar un viaje turístico o un día cualquiera en su ciudad natal) antes de hacer una prueba de creatividad. Recordar la experiencia de vivir fuera mejoró temporalmente el rendimiento creativo, y la mejora era mayor cuanto más tiempo había vivido esa persona en el extranjero, algo que solo ocurrió en quienes tenían esa experiencia real detrás.
«No es el tiempo pasado en el extranjero por sí mismo, es el grado de adaptación a una cultura distinta lo que explica el vínculo entre vivir fuera y la creatividad.»
William W. Maddux
Según este estudio, unas vacaciones cortas en el extranjero no parecen suficientes para mejorar tu pensamiento creativo. Lo que predice el efecto es adaptarte de verdad: vivir en un sitio el tiempo suficiente para tener que cambiar cómo interpretas situaciones cotidianas, un tipo de viaje bastante más exigente que el turismo.