Shanto Iyengar y Kyu S. Hahn querían separar dos posibles causas de la polarización en el consumo de noticias: si la gente evita ciertas fuentes de información porque su contenido real es distinto, o si evita esas fuentes simplemente por la etiqueta, por lo que esa fuente representa, con independencia de lo que la noticia diga en realidad.
El experimento: mismo titular, cuatro logos distintos, asignados al azar
Sobre una muestra representativa de 1.023 votantes registrados en Estados Unidos, los investigadores diseñaron un portal de noticias experimental. A cada participante se le mostraban titulares idénticos procedentes de la misma agencia de noticias, pero cada titular aparecía asociado, de forma aleatoria, al logo de Fox News, CNN, NPR o la BBC. Los participantes debían elegir cuál de las noticias mostradas en pantalla querían leer, repitiendo la elección para seis temas distintos: tres políticamente sensibles (relaciones entre el presidente y el Congreso, la guerra de Irak, las relaciones raciales) y tres considerados "blandos" o poco polémicos (sucesos, viajes, deporte).
El patrón fue nítido: los participantes conservadores y republicanos prefirieron de forma sistemática las noticias etiquetadas como Fox News y evitaron las etiquetadas como CNN o NPR. Los participantes liberales y demócratas mostraron el patrón exactamente contrario, repartiendo su atención entre CNN y NPR mientras evitaban Fox News. Ninguna de las cuatro fuentes tenía en realidad un contenido distinto, la única variable que cambiaba era el logo.
El mecanismo: la etiqueta de la fuente se procesa antes que el contenido de la noticia
Lo más revelador del estudio es que esta selectividad no se limitó a los temas más cargados ideológicamente. El mismo patrón de preferencia y evitación por fuente apareció también, con menor intensidad pero de forma clara, en temas tan poco polarizados como los viajes o los sucesos. Iyengar y Hahn interpretan esto como evidencia de que la fuente funciona como una señal identitaria en sí misma, no solo como un canal de contenido, así que la decisión de leer o no leer algo se toma en parte antes de saber de qué trata realmente la noticia.
El hallazgo también mostró que este efecto se intensificaba entre los participantes más comprometidos políticamente: cuanto más implicada estaba una persona con su ideología, más fuerte era su tendencia a acercarse a la fuente afín y evitar la contraria, incluso a costa de dejar de leer información que podría serle relevante o precisa.
«La demanda de noticias varía con la afinidad percibida entre la organización informativa y las preferencias políticas del consumidor.»
Shanto Iyengar
La próxima vez que decidas no leer o no escuchar algo solo por saber de qué medio viene, antes incluso de conocer el contenido, este estudio describe exactamente ese mecanismo. No implica que todas las fuentes sean igual de fiables, pero sí que vale la pena notar cuándo la decisión de informarse, o de no hacerlo, está más guiada por la etiqueta que por lo que realmente se está contando.