¿Por qué dos estudiantes con el mismo CI, el mismo entorno familiar y la misma calidad de enseñanza divergen de forma dramática en su desarrollo académico y profesional? Carol Dweck lleva cuatro décadas investigando esa pregunta y ha encontrado una respuesta que contradice la intuición: la diferencia no está en la cantidad de inteligencia, sino en la teoría implícita que cada persona tiene sobre la naturaleza de su inteligencia.
El estudio longitudinal: dos años que demuestran la divergencia
Blackwell, Trzesniewski y Dweck siguieron a 373 estudiantes durante la transición al instituto (uno de los períodos más desafiantes del desarrollo académico) durante dos años. Al inicio midieron sus mentalidades implícitas sobre la inteligencia: ¿crees que la inteligencia es algo fijo que tienes en cierta cantidad, o que puedes desarrollarla con esfuerzo? Al inicio, ambos grupos tenían rendimiento equivalente. Durante los dos años siguientes, sus trayectorias divergieron de forma significativa: los estudiantes con mentalidad de crecimiento mejoraron progresivamente, mientras los de mentalidad fija se estancaron o declinaron.
El predictor no fue el CI, el nivel socioeconómico ni el estilo de enseñanza: fue exclusivamente la teoría implícita sobre la inteligencia. Los estudiantes con mentalidad de crecimiento buscaban activamente los desafíos, persistían ante el fracaso y usaban las estrategias de estudio más eficaces. Los de mentalidad fija evitaban los desafíos que podían revelar sus "límites" y se rendían ante la dificultad con mayor rapidez.
La intervención: cambiar la mentalidad en ocho sesiones
La prueba más relevante de la teoría de Dweck es que la mentalidad puede cambiarse y ese cambio tiene efectos medibles. Un subgrupo de estudiantes recibió ocho sesiones de intervención donde aprendían cómo funciona el aprendizaje neuronal: que el cerebro forma nuevas conexiones cuando se enfrenta a desafíos, que la dificultad es la señal de que el cerebro está trabajando, no de que uno no sirve para algo. Comparados con el grupo de control, los estudiantes que recibieron la intervención mostraron mejoras en notas de matemáticas, en disposición a esforzarse y en respuesta al fracaso.
Dweck es cuidadosa con no reducir la mentalidad de crecimiento a un eslogan motivacional. El elogio equivocado puede producir mentalidad fija: decir a un niño "eres muy inteligente" tras un éxito le enseña que la inteligencia es algo que se tiene, no algo que se construye. El elogio centrado en el proceso ("estudiaste de una forma muy eficaz", "encontraste una estrategia nueva para resolver esto") refuerza la mentalidad de crecimiento.
«La pasión por el esfuerzo, por el aprendizaje y por el enfrentamiento a los desafíos es la base de logros extraordinarios. Y eso puede enseñarse.»
Carol S. Dweck
Observa cómo te explicas tus propios fracasos y dificultades en áreas donde te importa mejorar. ¿Los atribuyes a limitaciones fijas ("no soy bueno en esto", "no tengo esa capacidad") o a proceso y estrategia ("todavía no he encontrado el método correcto", "necesito más práctica deliberada en X")? El lenguaje que usas para explicarte el fracaso es el termómetro más directo de tu mentalidad implícita, y cambiarlo es el primer paso para cambiar la mentalidad.
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Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre mentalidad fija y mentalidad de crecimiento?
La mentalidad fija cree que las capacidades son innatas y fijas. La de crecimiento cree que se desarrollan con esfuerzo. Esta creencia cambia el comportamiento y el rendimiento (Dweck).
¿Se puede cambiar de mentalidad fija a mentalidad de crecimiento?
Sí. Enseñar la plasticidad neuronal produce cambios medibles en actitud ante los retos y en el rendimiento.
¿Cómo afecta la mentalidad al manejo del fracaso?
La mentalidad fija interpreta el fracaso como evidencia de falta de capacidad. La de crecimiento lo interpreta como información sobre qué mejorar.
¿Cuál es la forma correcta de elogiar a niños para fomentar la mentalidad de crecimiento?
Elogiar el proceso y el esfuerzo ("trabajaste muy duro") en lugar del resultado o la capacidad ("eres muy inteligente"). El elogio de capacidad fomenta la mentalidad fija.