Cuando los participantes de un experimento veían el mismo vídeo de un accidente de coche pero se les preguntaba con el verbo "chocaron" en lugar de "se tocaron", estimaban velocidades más altas, recordaban daños que no existían y asignaban más culpabilidad al conductor. El verbo (no el hecho) decidía el recuerdo.
El experimento de Loftus y Palmer
En 1974, Loftus y Palmer mostraron a 45 estudiantes universitarios siete clips de vídeo de accidentes de tráfico reales. Después, les pidieron que estimaran la velocidad de los coches usando cinco verbos distintos distribuidos aleatoriamente entre grupos: "smashed" (chocaron violentamente), "collided" (colisionaron), "bumped" (golpearon), "hit" (impactaron) y "contacted" (se tocaron). Los que oyeron "smashed" estimaron una velocidad media de 40,8 millas por hora. Los que oyeron "contacted" estimaron 31,8 millas. El mismo vídeo, diferencia de 9 millas/hora.
Una semana después, el equipo llamó a los mismos participantes y les preguntó si recordaban haber visto cristales rotos en el vídeo. No había cristales en ninguno de los clips. El 32% del grupo que oyó "smashed" dijo que sí los había visto. Solo el 14% del grupo con "hit" lo afirmó. El grupo de "contacted": ninguno. Un solo verbo había implantado un detalle falso en la memoria de un tercio de los participantes durante siete días.
El mecanismo psicológico
El verbo no describe solo la acción: activa un esquema cognitivo completo asociado a esa palabra. "Smashed" activa el esquema "accidente grave", que en la memoria semántica va acompañado de cristales rotos, alta velocidad, daños severos. Cuando se le pide al cerebro que reconstruya el recuerdo del vídeo, este esquema compite con la huella mnémica real y, en muchos casos, la contamina retroactivamente.
Las implicaciones legales son directas. Los protocolos de entrevista policial en Reino Unido, Australia y muchos estados de EE.UU. fueron reformados tras los trabajos de Loftus para eliminar verbos valorativos y preguntas que sugieran la respuesta esperada. La entrevista cognitiva, diseñada con base en estos hallazgos, instruye a los agentes para que usen preguntas abiertas y neutrales, y para que nunca confirmen ni contradigan ningún detalle del testigo, porque cualquier retroalimentación contamina irremediablemente la memoria para interrogatorios posteriores.
«Una sola palabra puede plantar en la memoria de un testigo un detalle que nunca existió, y ese testigo lo defenderá con convicción absoluta.»
Elizabeth Loftus
Presta atención a cómo está formulada la pregunta cuando alguien (un jefe, un familiar, un medio de comunicación) te pide que recuerdes o evalúes un hecho. El marco lingüístico de la pregunta está pre-construyendo tu respuesta.
Si quieres profundizar en esto
El experimento de Loftus y Palmer es, en el fondo, un experimento sobre framing: cómo una sola palabra en la pregunta reescribe el recuerdo. Kahneman explica el mecanismo general detrás.
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Preguntas frecuentes
¿Influye el lenguaje del fiscal en el veredicto del jurado?
Sí. El framing lingüístico activa esquemas cognitivos distintos. Las mismas acciones descritas con palabras más graves generan condenas significativamente más severas.
¿Qué es el framing en psicología jurídica?
El efecto por el que la forma de presentar un caso (vocabulario, metáforas) afecta a los juicios del jurado, más allá del contenido factual.
¿Por qué el lenguaje legal es tan preciso?
"Asesinato" vs "homicidio" vs "matar" producen respuestas emocionales y categorizaciones diferentes en el jurado.
¿Son los jueces inmunes al efecto del lenguaje?
No. Los estudios muestran que los jueces también son susceptibles al framing, aunque en menor medida que los jurados legos.