Birte Englich y Thomas Mussweiler querían llevar el efecto de anclaje (documentado por Kahneman y Tversky en contextos de laboratorio) a un escenario donde la intuición dice que no debería funcionar: una sala de justicia real, con jueces con años de experiencia decidiendo sobre un caso con toda la información delante.
El experimento: tirar un dado antes de dictar sentencia
Jueces con una experiencia media superior a quince años en el cargo leyeron el expediente completo de un caso real de hurto en una tienda. Después, se les pedía que tiraran un par de dados trucados para que solo pudiera salir un 3 o un 9, un número que ellos sabían perfectamente que no tenía ninguna relación con el caso. Antes de fijar la condena, se les preguntaba si su sentencia sería mayor o menor, en meses, que el número que acababa de salir en el dado.
Los jueces que habían sacado un 9 fijaron una condena media de 8 meses de prisión. Los que habían sacado un 3 fijaron una condena media de 5 meses, para exactamente el mismo expediente. Un número aleatorio, generado por un dado cuya irrelevancia el propio juez reconocía en voz alta, desplazó la sentencia final en torno a un 50%.
El mecanismo: el ancla contamina el juicio antes de que el razonamiento pueda corregirlo
Englich y Mussweiler explican el resultado con el mecanismo de anclaje que Kahneman y Tversky habían descrito para el público general: cuando se pide comparar un valor con un número de referencia, la mente no lo descarta después de comparar. Lo usa como punto de partida para el ajuste final, y ese ajuste suele quedarse corto, arrastrando la estimación hacia el ancla original aunque el origen del ancla sea manifiestamente irrelevante.
Lo relevante del estudio no es que el sesgo de anclaje exista (eso ya se sabía), sino que sobrevive intacto en expertos con años de práctica evaluando exactamente ese tipo de decisión, y que lo hace incluso cuando la fuente del ancla es tan visiblemente arbitraria como un dado trucado delante de sus propios ojos. Saber que un número es irrelevante no impide que el cerebro lo use como referencia.
«Ni siquiera los expertos con años de experiencia están libres del efecto de anclaje, aunque el ancla sea, de forma evidente, aleatoria e irrelevante.»
Birte Englich
Cualquier número que se mencione justo antes de una decisión (un precio inicial, una cifra ajena al problema, una estimación de otra persona) puede estar anclando tu juicio sin que lo notes. Antes de decidir algo importante, pregúntate qué número viste u oíste en los minutos previos y si tiene alguna relación real con lo que estás valorando.